El Kospi sigue cayendo y refleja la volatilidad de todo lo ligado a la IA: tipos más altos, financiación más cara y miedo a inteligencias chinas más baratas. Funciona como un ETF de memoria para la IA, con Samsung y SK Hynix dominando; sube un 36 % en el año, pero estas empresas prometen beneficios que todavía no generan.
«El problema es la deuda»