Un tribunal frena en varios países europeos la nueva versión inyectable de Keytruda, el superventas oncológico de Merck, que ingresa cerca de 30.000 millones de dólares al año: era su carta para blindarlo antes de que caduque la patente en 2028. Riesgo regulatorio directo, justo cuando más lo necesitaba.
«A Merck le tumban en Europa su jugada estrella.»