Le sigue gustando a medio y largo plazo: la fuerte subida de tres días del 19 de agosto le hace pensar, o querer creer, que ha venido para quedarse. Pero es precavido: perder la zona de 74.900 dólares que dejó el día anterior sería bastante peligroso. Está formando una bandera, y los descansos importantes serían puntos para agregar algo más de capital, aunque también ve ahí una posible zona de resistencia o techo.
«Es una criptomoneda que me gusta, pero con la que soy precavido.»