Se plantea vender su 35 % en Sadara, la fábrica que levantó junto a Saudi Aramco, y salir de Oriente Medio, en una alianza valorada en 20.000 millones de dólares. La razón que da: la guerra entre Estados Unidos e Irán ha reventado el flujo de petroquímicos, disparado los costes y golpeado sus plantas en la zona. Dow ya venía tocada por demanda plana, plantas europeas caras y demasiado plástico en el mundo. El aviso para quien lleve química o industriales es de ciclo: el sector arrastra años de sobreoferta y márgenes finos.
«Salir del Golfo es su forma de dejar de quemar caja.»