Su tesis es que el cobre puede iniciar un ciclo alcista y subir más que el oro, porque no ha acompañado su recorrido. Por el lado de la demanda, centros de datos, electrificación y redes eléctricas. Por el de la oferta, el crecimiento de la producción chilena se ralentiza, la regulación frenó la apertura de nuevas minas, faltan ingenieros de minas y mano de obra cualificada, y la oferta es inelástica. Su conclusión es que habrá escasez física. Añade un factor político: los gobiernos que indujeron el cierre de minas quieren ahora asegurarse la soberanía sobre los materiales que necesita la inteligencia artificial. Técnicamente ve el futuro continuo lateral en un rango contractivo desde principios de 2026, acumulando energía para romper al alza.
«Aquí va a haber una escasez física de cobre. Así de claro.»