Los accionistas se rebelan contra el paquete de hasta 150 millones de euros en acciones para Michael O'Leary. Los asesores de voto piden tumbarlo en la junta porque creen que premia de más al hombre que ya llevó la aerolínea a lo más alto. El matiz que añade, y que suele perderse en el titular: O'Leary sólo se lleva el pellizco si la cotización y los beneficios cumplen objetivos exigentes.
«Motín en el aire.»