El instrumento con el que plantea sacar partido a un septiembre nefasto, y que esta mañana había comentado a sus suscriptores de pago. Es un ETF inverso y triple apalancado sobre el Russell 2000: una caída del 1 % en el índice se traduce aquí en una subida próxima al 3 %. Su gráfico, dice, ya enseña ganas de romper la pauta de máximos decrecientes, y sólo lo activaría si el viernes sale un dato de empleo fuerte que dispare la probabilidad de subida de tipos. Conviene tener presente qué es este producto: los ETF apalancados replican el múltiplo del índice día a día, no en el acumulado, así que en mercados laterales o volátiles el desgaste por capitalización compuesta juega en contra de quien lo mantiene semanas.
«Una bajada del 1 % del Russell aquí sube un 3 %.»