El ISM manufacturero bajó en agosto a 54,6 desde el 55,6 de julio. Sigue por encima de 50 y encadena ocho meses al alza, pero el problema son los costes: el índice de precios de los insumos se queda clavado en 71,1 por el acero, los aranceles y la factura eléctrica de la inteligencia artificial. Con los precios pegados la Fed no suelta los tipos: malo para bonos largos y tecnológicas, mejor para el dólar y para una industria con poder para subir precios.
«Si los costes no bajan, la Reserva Federal no baja tipos.»