Con Hormuz cerrado de facto desde el 28 de febrero —seis barcos el 6 de septiembre frente a ochenta y cinco diarios antes de la guerra—, los hutíes se han quedado con la costa yemení del mar Rojo y controlan Bab el-Mandeb. El titular habla de petróleo, pero la tesis del informe es que la segunda cerradura anula el apaño por el que llevaban seis meses saliendo azufre, amoníaco, urea, potasa y fosfato. CF es el mayor productor de nitrógeno de Norteamérica, con gas de Henry Hub y puertos en el golfo de México, lejos de los dos estrechos. Por Hormuz pasa cerca del 40 % de la urea que viaja por mar, y RBC recordaba que Oriente Medio pesa entre el 35 y el 40 % de las exportaciones mundiales de urea, más de lo que pesa en crudo. Llevaba más de un 30 % de subida en seis meses en julio. El riesgo es el mismo que su virtud: está apalancado a que los estrechos sigan cerrados, y cada titular de tregua le quita valor.
«Cada tonelada de urea que no sale de Qatar o Irán la vende alguien, y ese alguien suele ser CF.»