Con Hormuz cerrado de facto desde el 28 de febrero —seis barcos el 6 de septiembre frente a ochenta y cinco diarios antes de la guerra—, los hutíes se han quedado con la costa yemení del mar Rojo y controlan Bab el-Mandeb. El titular habla de petróleo, pero la tesis del informe es que la segunda cerradura anula el apaño por el que llevaban seis meses saliendo azufre, amoníaco, urea, potasa y fosfato. Nutrien combina potasa de Saskatchewan y nitrógeno norteamericano, servidos por Vancouver y por el Misisipi, sin tocar ninguno de los dos cuellos de botella. Hace notar que ha subido menos que CF durante todo el año, y que eso dice más del apetito del mercado por el nitrógeno puro que de sus fundamentales.
«Ni Hormuz ni mar Rojo.»